viernes, 29 de noviembre de 2013

Cosaslindas

Lo lindo empieza temprano, tipo tres de la tarde, saliendo de un local de camping en Gascón y Bartolomé Mitre. Como el sol rajaba la tierra y el vientito era divino, decidí no tomar el colectivo y continuar mi recorrido caminando. Así caminé hasta Av. La Plata y Alberdi, y después hasta México y Quintino. Pedí prestado el barrio y lo caminé como dos horas...
Volví a mi casa, lista para un café con leche y un rato en el sillón para descansar antes de ir al club.
Lo más lindo de lo lindo llegó cuando, en el club, me metí en la pileta. A través del cerramiento, entraban los últimos rayos de sol del día. Nunca había visto la pileta así. Mejor dicho, nunca la había nadado así. Lo que se veía debajo del agua era hermoso, cinematográfico. Las burbujas de agua, los colores, nosotros; todo se veía más claro, como si la pileta estuviese al aire libre.
Como todo lo bueno, duró poco. El sol bajó rapidísimo y la pileta volvió a ser la de siempre, pero de alguna manera esa sensación de luz subacuática quedó en mí porque todavía la recuerdo y me alegro cuando pienso que supe disfrutarla.


Esta es una foto que habré sacado alguna vez de google, que
guardé y que me gusta pensar que soy yo.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Ctrl Z

Vengo a reivindicar el arrepentimiento. No quiero escuchar que alguien me diga "De los errores se aprende", porque bien que cuando se mandan un cagadón se olvidan del aprendizaje y sólo piensan en cómo hacer para revertirlo, y si no tiene vuelta atrás, lloran una semana seguida. 
Hay algo que no entiendo: si hiciste algo mal y te arrepentís, sos una gran persona porque entraste en razón y te diste cuenta que heriste los sentimientos de otro, entonces el arrepentimiento es el motor del perdón, y el perdón está bien visto. Ahora bien, si actuaste de buena fe y te arrepentís, sos un hijo de puta, y no va a faltar la persona que cuestione tu moral  y ponga en duda todas tus cualidades positivas. Doy por descontado que sos igual o más hijo de puta si hiciste algo malo y no te arrepentís. En ese caso, tampoco va a faltar la persona que arme una petición en Change.org para que no te dejen transitar por la vía pública. 
¿Por qué no me puedo arrepentir de haber hecho las cosas bien? En realidad puedo, porque creo que no está mal. Yo me arrepiento de haber confiado; primero porque defraudaron mi confianza y segundo, porque contradije lo que siempre aconsejo: la mesura.
Creo que está bien, y es necesario, arrepentirse de no haber pensado más en uno. Y "pensar en uno" es de lo más egoísta, pero en el fondo te das cuenta que el mundo te lo exige porque funciona así. Es una lástima y hasta un poco injusto, pero ni te gastes en preguntar por qué es de esta manera, porque no hay respuestas.
A los que creen que equivocarse está buenísimo, les digo que nadie quiere estar equivocado y nadie quiere perder. No sean conformistas y no se hagan los superados. Cometer errores, para el que sabe capitalizarlos, es una gran experiencia, pero no seamos ingenuos en pensar que eso es lindo porque es una cagada. No creo que digan "¡Qué lindo es equivocarse!" cuando los garcan de arriba de un puente.
Además... arrepentirse es un alivio, posta. Pruébenlo. Para mí, hasta te reivindica como persona. Pensalo así: vos te preocupas por los demás, sos una buena persona, confías en que ellos no van a hacer nada para lastimarte... y te cagan. Entonces, ¿qué haces? ¿lloras? Puede ser, pero no te podes quedar en el llanto; también ayuda que digas "Confié y me defraudaron. No se merecen más mi confianza", y eso es un alivio. Y te sentís grosa porque ya sabes cuál es el camino: no confiar. 
Pero no todo es color de rosa... Si ya te diste cuenta que no confiar, o confiar menos, es la solución, mantenete firme. Porque en la praxis, no todo es tan sencillo. Sobre todo por el engatusamiento que se sufre, que te hace tomar cualquier camino menos el que tenías que tomar. Así que, ¡ojo al piojo!

Nota mental

El amor puede estar a la vuelta de la esquina... yéndose con otro.