Buenos Aires. 1:38 am. Lluvia
Qué triste y conformista la sensación del alivio ante el descargo del otro.
Podría haber sido peor... ¿Peor? ¿Cuánto mejor se está ahora?
El sistema nervioso envía un impulso, que es seguido sin lugar a duda, y como todo impulso después de un tiempo te deja paralizado. Inmóvil, ahí... quietito.
¿Y ahora?
No hay comentarios:
Publicar un comentario