lunes, 17 de diciembre de 2012


Toda historia tiene un comienzo, y ésta no es la excepción.
Un libro. Una servilleta improvisa un cuaderno. Una birome. Afuera, un diluvio. "El vuelo será re-programado. En las pantallas va a salir el horario". Una hora, dos, tres... Cafecito. Conversación con los igualmente demorados. "Si ves que sale anunciado, avisame. Yo no veo nada desde acá". Cuatro, cinco, seis. "Levantate! Está por salir el avión". El pasillo se convierte en pista de atletismo. "Los bolsos a la cinta, pasá por la barra magnética". Puerta 2. "Seguí la línea naranja". ¿Qué línea? Ma' si... Yo agarro por acá. Che, ¿la puerta 2? Primer subsuelo. Permiso, permiso.
El avión está ahí, no se fue... En Buenos Aires quedan Caballito y un departamento tres ambientes esperando nuestro regreso.
La fracción de segundo que tardé en atrapar la servilleta y la birome con las páginas del libro, da inicio a todo esto... Bienvenidos.

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Nota mental

El amor puede estar a la vuelta de la esquina... yéndose con otro.