"Tanta fe se tiene en la vida, en la vida en su aspecto más precario, en la vida real, naturalmente, que la fe acaba por desaparecer. El hombre, soñador sin remedio, al sentirse de día en día más descontento de su sino, examina con dolor los objetos que le han enseñado a utilizar, y que ha obtenido al través de su indiferencia o de su interés, casi siempre a través de su interés, ya que ha consentido someterse al trabajo o, por lo menos no se ha negado a aprovechar las oportunidades... ¡Lo que él llama oportunidades!
Cuando llega a este momento, el hombre es profundamente modesto: sabe cómo son las mujeres que ha poseído, sabe cómo fueron las risibles aventuras que emprendió, la riqueza
y la pobreza nada le importan, y en este aspecto el hombre vuelve a ser como un niño recién nacido; y en cuanto se refiere a la aprobación de su conciencia moral, reconozco que el hombre puede prescindir de ella sin grandes dificultades.
Si le queda un poco de lucidez, no tiene más remedio que dirigir la vista hacia atrás, hacia su infancia que siempre le parecerá maravillosa, por mucho que los cuidados de sus educadores la hayan destrozado. En la infancia la ausencia de toda norma conocida ofrece al hombre la perspectiva de múltiples vidas vividas al mismo tiempo; el hombre hace suya esta ilusión; sólo le interesa la facilidad momentánea, extremada, que todas las cosas ofrecen. Todas las mañanas los niños inician su camino sin inquietudes. Todo está al alcance de la mano, las peores circunstancias materiales parecen excelentes.
Luzca el sol o esté negro el cielo, siempre seguiremos adelante, jamás dormiremos."
martes, 26 de marzo de 2013
jueves, 7 de marzo de 2013
primero de enero de dos mil trece
ponemos punto final para dar vuelta la página y seguir escribiendo
un año más
con cuatro dígitos como los demás
y todos diferentes como ninguno
desde la ciudad donde el verano todavía no llegó
respiramos hondo y empezamos de cero
querido lector:
con la esperanza de siempre y la sonrisa bien grande
nos ponemos firmes para cumplir
más
sueños
ponemos punto final para dar vuelta la página y seguir escribiendo
un año más
con cuatro dígitos como los demás
y todos diferentes como ninguno
desde la ciudad donde el verano todavía no llegó
respiramos hondo y empezamos de cero
querido lector:
con la esperanza de siempre y la sonrisa bien grande
nos ponemos firmes para cumplir
más
sueños
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Buenos Aires. 1:38 am. Lluvia
Qué triste y conformista la sensación del alivio ante el descargo del otro.
Podría haber sido peor... ¿Peor? ¿Cuánto mejor se está ahora?
El sistema nervioso envía un impulso, que es seguido sin lugar a duda, y como todo impulso después de un tiempo te deja paralizado. Inmóvil, ahí... quietito.
¿Y ahora?
Qué triste y conformista la sensación del alivio ante el descargo del otro.
Podría haber sido peor... ¿Peor? ¿Cuánto mejor se está ahora?
El sistema nervioso envía un impulso, que es seguido sin lugar a duda, y como todo impulso después de un tiempo te deja paralizado. Inmóvil, ahí... quietito.
¿Y ahora?
lunes, 17 de diciembre de 2012
Toda historia tiene un comienzo, y ésta no es la excepción.
Un libro. Una servilleta improvisa un cuaderno. Una birome. Afuera, un diluvio. "El vuelo será re-programado. En las pantallas va a salir el horario". Una hora, dos, tres... Cafecito. Conversación con los igualmente demorados. "Si ves que sale anunciado, avisame. Yo no veo nada desde acá". Cuatro, cinco, seis. "Levantate! Está por salir el avión". El pasillo se convierte en pista de atletismo. "Los bolsos a la cinta, pasá por la barra magnética". Puerta 2. "Seguí la línea naranja". ¿Qué línea? Ma' si... Yo agarro por acá. Che, ¿la puerta 2? Primer subsuelo. Permiso, permiso.
El avión está ahí, no se fue... En Buenos Aires quedan Caballito y un departamento tres ambientes esperando nuestro regreso.
La fracción de segundo que tardé en atrapar la servilleta y la birome con las páginas del libro, da inicio a todo esto... Bienvenidos.
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Nota mental
El amor puede estar a la vuelta de la esquina... yéndose con otro.

