En los días tristes, todas las canciones nos resultan igualmente tristes y tristemente autobiográficas.
miércoles, 17 de abril de 2013
lunes, 15 de abril de 2013
Las cosas
Lunes, 15 de abril
Parcialmente nublado-probabilidad de chaparrones
Los sentimientos que nacen a partir de un vínculo, a corto o largo plazo, se ven ultrajados de una u otra manera. Por desilusión, por inseguridad... Siempre hay algo que nos enfrenta a una realidad que hasta el momento, tal vez, no considerábamos posible. Pensar que esto no sucede seria una necedad.
¿Quién no ha depositado expectativas más de la cuenta? Y ahí está el inicio y sobre lo que los vínculos se fundan: la especulación. Basta un segundo para crear hipótesis que sólo existen en nuestra imaginación, de las cuales no tenemos y probablemente no tengamos jamás una confirmación; automáticamente nos transportamos a un mundo paralelo, de lo más ficticio y al cual sólo nosotros podemos acceder. Después de eso, nos damos cuenta de lo rápido que funciona la mente, con qué facilidad llegan las ideas y ahí sí nos preguntamos por qué no funciona de la misma manera cuando es realmente necesario.
Pero de la especulación se desprenden muchas cosas que afectan la interacción y la participación en ella. Como seres sociales, todavía no la tenemos muy clara con la proyección de sentimientos y necesidades para con otros. Creo que no podemos dominar, y por qué no definir, lo que sentimos; por lo tanto proyectamos excesivamente y, generalmente, de la manera equivocada.
Las cosas son. Me corro un momento de la manía que tenemos todos se cargar de sentido todo lo que nos rodea. Son y están ahí de esa manera porque ese es su fin.
Parcialmente nublado-probabilidad de chaparrones
Un debate filosófico a la mañana
temprano sobre “el olvido del ser”, el proceso, la reflexión,
las ideas y por último, la culminación. Debate iniciado en el siglo
V a.C, abordado por cantidad de personas dedicadas a la búsqueda de
eso que hace que las cosas sean, retomado en las escuelas y
universidades por alumnos y profesores, hojas y hojas escritas en
manuales... Como si todo terminara ahí. Dos mil quinientos años de
construcción del olvido, que culminan ahora, en esta época nuestra,
y de la mejor manera: el olvido es el fin mismo, no hay reflexión
posible sobre por qué se consuma; simplemente existe y es el
resultado irreductible del proceso.
Catorce siglos de análisis en torno a
conceptos como idea-ser-presencia-orden-inmediatez, nos refrescan la
cotidianidad de estas palabras y cuánto las usamos para referirnos a
diferentes cosas. Aplicables a las más diversas situaciones, en este
caso: las relaciones humanas. ¡Que fiaca los vínculos humanos! Y
cuando digo “fiaca” me refiero al hecho de ser consciente de cuán
complicados somos todos, y lo mucho que nos cuesta relacionarnos con
la mente y la claridad intacta. Me parece inútil recaer sobre el
porqué de la cuestión, en cambio, entender que las cosas son porque
se nos presentan inmediatas y con esas características. En tal caso,
preguntar(nos) qué genera ese encuentro entre las cosas y uno, qué
hago con lo que se me presenta en ese momento y de ese modo; y si es
posible capitalizarlo a mi favor, o no.
Los sentimientos que nacen a partir de un vínculo, a corto o largo plazo, se ven ultrajados de una u otra manera. Por desilusión, por inseguridad... Siempre hay algo que nos enfrenta a una realidad que hasta el momento, tal vez, no considerábamos posible. Pensar que esto no sucede seria una necedad.
¿Quién no ha depositado expectativas más de la cuenta? Y ahí está el inicio y sobre lo que los vínculos se fundan: la especulación. Basta un segundo para crear hipótesis que sólo existen en nuestra imaginación, de las cuales no tenemos y probablemente no tengamos jamás una confirmación; automáticamente nos transportamos a un mundo paralelo, de lo más ficticio y al cual sólo nosotros podemos acceder. Después de eso, nos damos cuenta de lo rápido que funciona la mente, con qué facilidad llegan las ideas y ahí sí nos preguntamos por qué no funciona de la misma manera cuando es realmente necesario.
Pero de la especulación se desprenden muchas cosas que afectan la interacción y la participación en ella. Como seres sociales, todavía no la tenemos muy clara con la proyección de sentimientos y necesidades para con otros. Creo que no podemos dominar, y por qué no definir, lo que sentimos; por lo tanto proyectamos excesivamente y, generalmente, de la manera equivocada.
Las cosas son. Me corro un momento de la manía que tenemos todos se cargar de sentido todo lo que nos rodea. Son y están ahí de esa manera porque ese es su fin.
martes, 26 de marzo de 2013
Ya lo dijo Breton
"Tanta fe se tiene en la vida, en la vida en su aspecto más precario, en la vida real, naturalmente, que la fe acaba por desaparecer. El hombre, soñador sin remedio, al sentirse de día en día más descontento de su sino, examina con dolor los objetos que le han enseñado a utilizar, y que ha obtenido al través de su indiferencia o de su interés, casi siempre a través de su interés, ya que ha consentido someterse al trabajo o, por lo menos no se ha negado a aprovechar las oportunidades... ¡Lo que él llama oportunidades!
Cuando llega a este momento, el hombre es profundamente modesto: sabe cómo son las mujeres que ha poseído, sabe cómo fueron las risibles aventuras que emprendió, la riqueza
y la pobreza nada le importan, y en este aspecto el hombre vuelve a ser como un niño recién nacido; y en cuanto se refiere a la aprobación de su conciencia moral, reconozco que el hombre puede prescindir de ella sin grandes dificultades.
Si le queda un poco de lucidez, no tiene más remedio que dirigir la vista hacia atrás, hacia su infancia que siempre le parecerá maravillosa, por mucho que los cuidados de sus educadores la hayan destrozado. En la infancia la ausencia de toda norma conocida ofrece al hombre la perspectiva de múltiples vidas vividas al mismo tiempo; el hombre hace suya esta ilusión; sólo le interesa la facilidad momentánea, extremada, que todas las cosas ofrecen. Todas las mañanas los niños inician su camino sin inquietudes. Todo está al alcance de la mano, las peores circunstancias materiales parecen excelentes.
Luzca el sol o esté negro el cielo, siempre seguiremos adelante, jamás dormiremos."
Cuando llega a este momento, el hombre es profundamente modesto: sabe cómo son las mujeres que ha poseído, sabe cómo fueron las risibles aventuras que emprendió, la riqueza
y la pobreza nada le importan, y en este aspecto el hombre vuelve a ser como un niño recién nacido; y en cuanto se refiere a la aprobación de su conciencia moral, reconozco que el hombre puede prescindir de ella sin grandes dificultades.
Si le queda un poco de lucidez, no tiene más remedio que dirigir la vista hacia atrás, hacia su infancia que siempre le parecerá maravillosa, por mucho que los cuidados de sus educadores la hayan destrozado. En la infancia la ausencia de toda norma conocida ofrece al hombre la perspectiva de múltiples vidas vividas al mismo tiempo; el hombre hace suya esta ilusión; sólo le interesa la facilidad momentánea, extremada, que todas las cosas ofrecen. Todas las mañanas los niños inician su camino sin inquietudes. Todo está al alcance de la mano, las peores circunstancias materiales parecen excelentes.
Luzca el sol o esté negro el cielo, siempre seguiremos adelante, jamás dormiremos."
jueves, 7 de marzo de 2013
primero de enero de dos mil trece
ponemos punto final para dar vuelta la página y seguir escribiendo
un año más
con cuatro dígitos como los demás
y todos diferentes como ninguno
desde la ciudad donde el verano todavía no llegó
respiramos hondo y empezamos de cero
querido lector:
con la esperanza de siempre y la sonrisa bien grande
nos ponemos firmes para cumplir
más
sueños
ponemos punto final para dar vuelta la página y seguir escribiendo
un año más
con cuatro dígitos como los demás
y todos diferentes como ninguno
desde la ciudad donde el verano todavía no llegó
respiramos hondo y empezamos de cero
querido lector:
con la esperanza de siempre y la sonrisa bien grande
nos ponemos firmes para cumplir
más
sueños
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Buenos Aires. 1:38 am. Lluvia
Qué triste y conformista la sensación del alivio ante el descargo del otro.
Podría haber sido peor... ¿Peor? ¿Cuánto mejor se está ahora?
El sistema nervioso envía un impulso, que es seguido sin lugar a duda, y como todo impulso después de un tiempo te deja paralizado. Inmóvil, ahí... quietito.
¿Y ahora?
Qué triste y conformista la sensación del alivio ante el descargo del otro.
Podría haber sido peor... ¿Peor? ¿Cuánto mejor se está ahora?
El sistema nervioso envía un impulso, que es seguido sin lugar a duda, y como todo impulso después de un tiempo te deja paralizado. Inmóvil, ahí... quietito.
¿Y ahora?
lunes, 17 de diciembre de 2012
Toda historia tiene un comienzo, y ésta no es la excepción.
Un libro. Una servilleta improvisa un cuaderno. Una birome. Afuera, un diluvio. "El vuelo será re-programado. En las pantallas va a salir el horario". Una hora, dos, tres... Cafecito. Conversación con los igualmente demorados. "Si ves que sale anunciado, avisame. Yo no veo nada desde acá". Cuatro, cinco, seis. "Levantate! Está por salir el avión". El pasillo se convierte en pista de atletismo. "Los bolsos a la cinta, pasá por la barra magnética". Puerta 2. "Seguí la línea naranja". ¿Qué línea? Ma' si... Yo agarro por acá. Che, ¿la puerta 2? Primer subsuelo. Permiso, permiso.
El avión está ahí, no se fue... En Buenos Aires quedan Caballito y un departamento tres ambientes esperando nuestro regreso.
La fracción de segundo que tardé en atrapar la servilleta y la birome con las páginas del libro, da inicio a todo esto... Bienvenidos.
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Nota mental
El amor puede estar a la vuelta de la esquina... yéndose con otro.

